jueves, 24 de noviembre de 2011

El río.



Sin duda, uno de los libros que considero que más me han gustado, por su temática y lo entretenido de su lectura, es "El río". Su autor es Wade Davis, un antropólogo y escritor miembro de la National Geographic Society y quien tiene amplia experiencia viajando alrededor del mundo para estudiar las relaciones de los pueblos con las plantas, no sólo desde el punto de vista económico sino, aun mejor, desde el punto de vista religioso y místico. Es así como sus investigaciones lo han llevado a Haití para estudiar los componentes del "polvo de zombies" usado por los médicos vudú (de lo cual narró sus experiencias en el libro "La serpiente y el arcoiris", llevado al cine hace muchos años), o al Amazonas para estudiar a los pueblos aborígenes de Colombia y su uso de compuestos extraídos de las plantas para preparar los venenos para flechas.
El libro que aquí nos ocupa nos habla de las primeras experiencias de Davis en la cordillera andina en los años 70´s, a donde había sido enviado junto a su condiscípulo Tim Plowman por parte de la Universidad de Harvard a realizar todo un estudio etnobotánico de la planta de coca. Recordemos que en aquella época los cárteles de la droga colombianos apenas empezaban y la DEA estaba en pos de conocer la manera de erradicar la planta, sin interesarse en el trasfondo cultural de los pueblos que tradicionalmente la utilizaban. Las exploraciones botánicas de estos dos personajes dieron como resultado no sólo el descubrimiento de diferentes especies de la planta de coca, sino que también dio a luz un extenso tratado sobre el uso que los pueblos indígenas le daban, el lugar que ésta tenía en su cosmovisión e incluso su importancia como parte de la dieta diaria. 


Más importante aun es el énfasis que el libro hace sobre la vida y obra de Richard Evans Schultes, profesor investigador de la Universidad de Harvard y quien fuera el maestro y promotor de los viajes de investigación del autor. Schultes fue botánico, quien empezó su carrera en los años 30´s y descubrió muchas especies de plantas hasta entonces desconocidas para la ciencia. De sus primeros trabajos destaca el haber "redescubierto" el uso de hongos alucinógenos en Oaxaca, hecho que permanecía ignorado para la mayor parte del mundo en aquella época. Fue también un tenaz investigador de las plantas usadas como alucinógenos por las tribus de la cuenca del Amazonas y fue director, durante la II Guerra Mundial, del proyecto del gobierno de E.U. por encontrar nuevas fuentes de caucho natural. 



Ambas historias transcurren juntas a lo largo del libro, teniendo similitudes y disimilitudes. Al final, se amalgaman, dado que la obra de uno fue, en parte, la continuación del otro. No es necesario ser  un experto en el tema, o estar familiarizado con éste para poder disfrutar de su lectura. Cuando un autor es capaz, con su narración, de hacerte sentir que estás en el lugar de la trama y con los personajes que plasma, ha cumplido satisfactoriamente su misión.

4 comentarios:

tnf25 dijo...

bueno, pues lo tendre que considerar para la lista de lectura del 2012

Noé dijo...

Te va a encantar =)

AlexCerati dijo...

NO lo tendrás en PDF?

Noé dijo...

Jeje, fíjate que lo he estado buscando, pero no. En las librerías del Fondo de Cultura Económica es posible comprarlo =)