*De saber que las distancias y profundidades sólo son aparentes, porque en realidad son mayores a lo que percibimos....
jueves, 13 de enero de 2011
Asómate a...
*De saber que las distancias y profundidades sólo son aparentes, porque en realidad son mayores a lo que percibimos....
jueves, 28 de octubre de 2010
Día de muertos....
viernes, 5 de febrero de 2010
La transformación de Peppermint Patty
Pues bien, tal parece que encontró al fin su verdadera identidad. Fue con un cirujano y un estilista de medio pelo, se dio una leve pimpeada y ahora hasta es famosilla y da conciertos. Claro, el photoshop ayuda un poco, aunque tampoco hace milagros....
Eso ya no es tener temor a Dios.....ni a la plancha para el cabello, jajajaja. #Ladecosasqueseven U_U
lunes, 30 de noviembre de 2009
El equilibrio de las partes
Les presento mi juego de Jenga en versión paleolítica. Está padre ¿no? A mi me relaja mucho. Acomodar las piedras una sobre otra, tratando de hallar la posición y el ángulo adecuados para que embonen bien y haya equilibrio entre cada una y que al final se produzca esta pequeña construcción. A veces me aburre el orden en que las voy poniendo, y cambio. La más chica debajo, la mayor en la parte de arriba. Esta aquí, esta otra por allá. Al final, el resultado es diferente. La pila de piedras adquiere una fisonomía distinta. Esa fisonomía puede durar o ser muy breve. Termino de poner la última piedra y resulta que todo se bambolea y se viene abajo. O, por el contrario, permanece estable...como en este caso. Ha estado así por días. Inmutable. ¿Firme? No lo sé. A veces basta un ligero disturbio para que ésta se balancee de nuevo y amenace con caer. Pero... a diferencia de ocasiones pasadas, pienso que en este caso permanece un poco más debido a que tiene una base amplia. Sin embargo, bastaría un leve empujón para que todo se venga abajo ¿por qué? Simplemente porque las partes, a pesar de estar en equilibrio, carecen de una fuerza que las haga estar unidas. No hay cohesión. No hay algo que las haga mantenerse unidas. Están juntas, pero son independientes una de la otra.
Pienso que la vida, nuestra vida, es semejante a esta estructura. Estamos formados por etapas, momentos, recuerdos, bagajes, sentimientos, información. Si a ello le agregamos esa chispa, ese "yo mismo", nuestra personalidad, obtenemos al individuo. Al ser humano. Todas las partes que componen nuestra vida están igual que estas piezas de piedra, en equilibrio constante. ¿Cómo hallar ese "neutro balance"?(sin hacer publicidad a los jabones =P). ¿Cuál es la base amplia sobre la que nos cimentamos y que evita que caigamos? Para algunos son sus principios, para otros su educación, para otros tantos su fe, para muchos más Dios (en la forma en como prefieran creer en Él y visualizarlo). Ahora bien, ya tenemos la base. ¿Cuál es, entonces, el factor que propicie la cohesión entre cada una de las fases de nuestra vida? ¿Seguirían siendo los mismos que enumeré anteriormente? ¿Se añadirían a la mezcla de la argamasa cosas como la congruencia, la honestidad, las aspiraciones, la compasión, la generosidad, la perseverancia? ¿O será acaso el amor? No lo sé. Somos tan semejantes, pero al mismo tiempo hay tantas disimilitudes, que generalizar sería una reverenda tontería. El punto es ¿con qué cimentamos nuestro Jenga? ¿cómo logramos el equilibrio entre las partes? ¿cómo evitamos caer cuando algo nos mueve el piso? Estoy seguro que en cada uno de nuestros casos particulares deben haber factores que nos han hecho funcionar. De otro modo, hace mucho que no estuviéramos aquí.
Cimentemos, y aun más, mantengamos esa cohesión entre todas las partes que constituyen nuestra vida. Por lo pronto, ya tengo nuevas piezas que añadir a la estructura. Veremos cómo queda. Estoy seguro que se verá genial.miércoles, 11 de noviembre de 2009
Necesidades Especiales
“Soy tuyo aquí y ahora” fue lo que Número 1 dijo desde un principio. Número 2 dijo aceptar los términos. En el fondo, muy a su pesar. Pero ¿para qué se hace el tonto? Ya sabía que a eso iba, y que de eso no pasaría. Así que ¿por qué esa sensación de tristeza? Número 2 está siendo muy ingenuo…y muy inmaduro. Al final, acepta la situación. Después de todo, si es “aquí y ahora” hay que hacer que valga la pena. Y Número 2 se esmera. Número 1 se abandona a las sensaciones que éste le provoca. Que son muchas. E intensas. Los movimientos se tornan más urgentes, menos controlados. La habitación se llena de murmullos, quejidos, suspiros, resuellos, gemidos. Las caderas van y vienen. Arriba, de lado, de frente, de rodillas, de espaldas. Ambos se entregan sin reservas. Los cuerpos se embisten, sus dueños se sorprenden mutuamente de lo que son capaces de hacer. Y entonces ocurre. Número 1 estalla en un orgasmo intenso, incluso espasmódico. Número 2 hace lo propio. Ambos se desploman, exhaustos. Pero satisfechos.
Número 1 tiene que irse. Hay alguien más que lo espera. Con quien comparte sus días y la mayor parte de las noches. Se viste casi de inmediato. Un breve abrazo de despedida y un hasta pronto. Y se va…..Número 2 se queda, en medio de una apacible tristeza, tonta nostalgia anticipada. Sonríe levemente para sí. Gira la cabeza hacia la almohada contigua, ahora vacía. Uno más…¿o es acaso uno menos??
Es muy probable que nunca vuelvan a verse. Al menos no en persona. Al menos no tan cercanamente. Sin embargo, cabe la ligera posibilidad (sí, muy ligera), de que cada quien se cruce por los pensamientos del otro. Aunque sea de forma fugaz. Y que ese sábado a mediodía en una habitación cualquiera de un lugar cualquiera sea recordado. Y que ese recuerdo trascienda lo momentáneo y lo intangible. Tal vez, sí. Sólo tal vez...Just another sucker dream.