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martes, 10 de julio de 2012

Cynomys

Como parte del paisaje en los pastizales del norte y noreste del país, antes era común observar los montículos de tierra producto de las excavaciones hechas por los perritos de las praderas, roedores sociales que poblaban estas zonas.




Con una estructura social compleja, sus colonias además tienen una función importante dentro del ecosistema, ya que se encargan de mantener baja la vegetación de pastizal e impiden la proliferación de especies arbóreas. Además, son agentes dispersores de semillas de muchas plantas nativas del pastizal, y con sus excavaciones contribuyen a la aireación del suelo. De igual forma, sus madrigueras sirven de refugio para otras especies y existe toda una comunidad de animales desarrollando su ciclo de vida en las praderas creadas por los perritos, desde reptiles hasta aves y otros mamíferos.


Se les llama "perritos" por el llamado que emiten cuando dan una alarma, semejante a un ladrido. Forman grupos sociales numerosos, los cuales constituyen una colonia, y al conjunto de éstas en una misma área geográfica se le denomina "ciudad". Se cita el ejemplo de una "ciudad" en Texas que, en el siglo XIX, abarcó más de 60 mil km2 y tenía 400 millones de individuos. Este dato, sin embargo, no está confirmado, y a la fecha, la mayor ciudad de perritos de la pradera en Norteamérica se ubica en Janos, Chihuahua y tiene cerca de un millón de individuos. 


En México se reconocen dos especies: Cynomys mexicanus, endémico de la región noreste del país, específicamente Nuevo León, Coahuila y San Luis Potosí, y Cynomys ludovicianus, o perrito de las praderas de cola negra, que habita en los pastizales de Janos,  Chihuahua y en parte de Sonora. En ambos casos, las poblaciones disminuyeron drásticamente en décadas pasadas por las campañas de exterminio por parte de ganaderos y agricultores de la región, al considerarlos plaga y transmisores de enfermedades. En el caso de Cynomys mexicanus, el problema deriva de la utilización de tierras donde habita naturalmente esta especie para el cultivo de papa y alfalfa, sobre todo en el sur de Nuevo León. 


lunes, 20 de junio de 2011

Las voces de la selva.

En muchas regiones del sur de México es común escuchar en las mañanas y al atardecer el estruendo producido por los monos aulladores, un rugido poderoso que puede escucharse a varios kilómetros de distancia. Quienes visitan por primera vez las zonas selváticas del sur, suelen llevarse una impresión muy fuerte, al pensar que se trata de alguna fiera cercana, sin darse cuenta que el sonido proviene más bien de las copas de los árboles.

Son dos especies de monos aulladores los que existen en México: el mono aullador de manto (Alouatta palliata) y el mono aullador negro (Alouatta pigra). El primero posee una coloración café a dorado en el lomo, con el resto del pelaje de color oscuro, en tanto que el segundo es completamente negro. En México, A. palliata se distribuye desde el sur de Veracruz, pasando por el norte de Oaxaca y Chiapas, Tabasco y hasta el sur de Campeche, extendiendo su distribución en América hasta el norte de Colombia, Ecuador y Perú. En el caso de A. pigra, su distribución es más restringida, siendo una especie endémica del área mesoamericana. Su distribución en México abarca desde el sur de Tabasco, parte del norte de Chiapas y en la península de Yucatán, además de Guatemala y Belice. Ambas especies confluyen en territorio tabasqueño, en la localidad de Macuspana.
Mapa de distribución de Alouatta palliata.
Mapa de distribución de Alouatta pigra.

Son monos de gran tamaño y peso. Alouatta pigra está entre las especies más grandes de monos del Nuevo Mundo, con un peso de hasta 11 kg. Alouatta palliata es ligeramente menor, con un peso máximo de 9 kg. En ambas especies existe además una marcada diferencia entre sexos. Los machos tienen una talla corporal considerablemente mayor que las hembras, además de sus característicos rugidos. Un hueso modificado en su garganta, el hioides, funciona como amplificador de las cuerdas vocales y eso magnifica el sonido que producen, pudiéndose escuchar a distancias considerables. Las hembras también producen sonidos, pero más agudos y de menor duración.
Ejemplar de Alouatta palliata.

Ejemplar de Alouatta pigra.

La alimentación de ambas especies es vegetariana. Consiste básicamente en hojas, flores y frutos de diversas especies vegetales, con lo que cubren así sus requerimientos de agua y nutrientes, ya que es una característica en común en ambas especies el que en muy raras ocasiones bajen al suelo para beber. Una dieta de hojas es extremadamente pobre en nutrientes, además de que consumen asimismo las toxinas acumuladas en ellas. Es por ello que dedican gran parte de su día al descanso después de alimentarse, para ahorrar energía y llevar a cabo el proceso digestivo. Para poder digerir las grandes cantidades de celulosa ingeridas en las hojas, cuentan con una flora intestinal muy abundante, volviéndolos animales altamente especializados, por lo que su dieta es muy específica. Esto los vuelve particularmente sensibles ante el cambio de composición de especies en su hábitat, producto de las alteraciones producidas por el hombre.
Dotados de una cola prensil, los aulladores son típicamente arborícolas y se sirven de este apéndice para sostenerse mientras tratan de alcanzar retoños o frutos al alimentarse. Pueden realizar saltos considerables entre los árboles, sin embargo, no son tan ágiles como los monos araña, y por lo general sus desplazamientos son más bien lentos y sólo los realizan durante las mañanas y al atardecer, momentos en los cuales los machos realizan sus vocalizaciones con el fin de señalar la posición del grupo a otras tropas vecinas.
Sus grupos sociales (o tropas) están compuestos mayormente por uno o dos machos adultos, además de un número variable de hembras, juveniles y crías. En algunos sitios se han podido observar tropas hasta de 16 o más individuos, dependiendo del grado de afectación del hábitat. Existen además grupos compuestos exclusivamente de machos en edad reproductiva. El apareamiento puede llevarse a cabo en cualquier época del año, dando a luz una sola cría.
En su medio natural, los monos son depredados por jaguares, serpientes y aves rapaces, especialmente los juveniles. En sitios perturbados, la presencia de perros asilvestrados es también un factor de riesgo, dado que en estos lugares los monos se ven obligados a desplazarse por el suelo para ir de un fragmento arbolado a otro, lo que los vuelve vulnerables. Es frecuente también que sean atropellados al intentar cruzar caminos e incluso carreteras asfaltadas. La fragmentación del hábitat es un factor de riesgo para la salud de las poblaciones, ya que muchos grupos se ven confinados a espacios naturales cada vez más reducidos, originando estrés y afecciones en la salud de los individuos, principalmente por la falta de alimento. Por último, ambas especies son comercializadas de manera ilegal como mascotas, especialmente las crías.
Como en muchas otras especies que dependen de la selva para su sobrevivencia, la conservación de grandes espacios con vegetación natural contribuye en gran medida a la permanencia de las poblaciones de estos monos. De igual forma, el asegurar que los diferentes fragmentos donde haya grupos de aulladores se mantengan interconectados para que las tropas se desplacen de un sitio a otro. Sólo así, no se callará para siempre el rugido que tanto caracteriza a la selva del sur de México.

miércoles, 12 de enero de 2011

El oso andino y la cantante francesa.

Este es el oso sudamericano de anteojos, o Tremarctus ornatus para los cuates (ucumari para ciertas tribus). La única especie de úrsido que se encuentra en la porción sur del continente. Recibe su nombre de las marcas blanquecinas que muestran en el rostro y que bordean sus ojos. Su hábitat típico se ubica en las selvas de montaña, páramos y zonas áridas que cubren porciones de la cordillera andina, desde Venezuela hasta el norte de Bolivia. Cabe mencionar que, en cada individuo, la forma y disposición de las manchas faciales es única e irrepetible, lo que permite identificarlos y diferenciarlos unos de otros, tal como sucede con nuestras huellas dactilares. Son omnívoros, aunque basan su alimentación preferentemente en vegetales. Manifiestan especial predilección por las bromelias, un tipo de plantas tropicales al que pertenece la piña. Los machos pueden alcanzar hasta 170 kg de peso, en tanto que las hembras solo 60 kg. Aun así, es una de las especies de oso de menor talla en el mundo.

Perseguido por los cazadores "deportivos" y por considerársele plaga en algunos lugares, esta especie está catalogada como en peligro de extinción, y a menos que su protección dentro de las áreas naturales sea realmente efectiva, el futuro de estos animales será incierto.


Por otro lado, su expresividad facial puede ser algo versátil. Cuando vi este ejemplar en el zoológico de Chapultepec no pude menos que pensar "esa es una de las caras que ponía Edith Piaff!!" =P

O al menos eso me pareció =P

lunes, 25 de octubre de 2010

Una probadita de sierra

Después de un largo rato de oxidación en las tierras bajas me tocó ir a Monterrey este fin de semana. Y uno de los lugares que quise conocer (y al que muy amablemente me llevaron) fue el Parque Ecológico Chipinque. Les cuento. Chipinque es para Monterrey lo que el Ajusco para la ciudad de México: un sitio donde se realizan acciones de conservación del ambiente, y donde muchas personas llegan a relajarse (en la forma como ellos prefieran......), aunque también es un sitio sujeto a las presiones del crecimiento de la mancha urbana, especialmente por la cesión de terrenos a gente pudiente que ha construido sus modestas casitas en las laderas de los cerros. En fin, que el recorrido fue bastante grato (especialmente por la compañía) y tomé muchas fotos. Les comparto algunas =)

















Excelente inicio de semana!!!!

sábado, 18 de septiembre de 2010

Bellas, pero de mucho cuidado

Poco conocidas por el común de la población en México, las serpientes del género Bothriechis son, a la par de bellas, potencialmente peligrosas en aquellos sitios donde las especies existen.

Conocidas por el nombre común de "nauyaca de árbol", "nauyaca de frío" o "víboras de pestañas", son especies venenosas que se encuentran en las zonas tropicales de nuestro país y amplían su distribución hasta el sur del continente. Son de hábitos arborícolas, para lo cual están perfectamente adaptadas con una cola prensil. Una característica distintiva es la variación de colores entre los individuos, aun dentro de una misma especie. Las escamas modificadas que poseen sobre los ojos dan la impresión de ser verdaderas pestañas, de ahí uno de sus nombres comunes. El nombre "nauyaca de frío" obedece al hecho de que se les encuentra en zonas de bosque de niebla, en altitudes mayores a los 500 msnm y hasta los 2,600 msnm en algunas localidades, donde las condiciones de temperatura pueden variar drásticamente. Las especies que habitan en altitudes mayores tienden a ser diurnas, en tanto que las de altitudes bajas son de hábitos nocturnos.


Son animales temidos en su área de distribución por las personas que tienen que realizar labores en las zonas boscosas, como los recolectores de palmas y leñadores. En el primer caso, algunas especies acostumbran refugiarse en el centro de las palmas, y dada su coloración verdosa, pueden mimetizarse y ser difíciles de identificar. El veneno es de tipo hemotóxico, es decir, destruye las proteínas contenidas en la sangre, provocando hinchazón, dolor intenso, ampollas, hematomas y muerte del tejido circundante. Si no se recibe tratamiento oportuno, puede llevar a la pérdida de extremidades e incluso la muerte. Sin embargo, los incidentes con estos animales suelen ser esporádicos, dada la rareza de estos animales.


Como cualquier material riesgoso: "manéjese con cuidado".