martes, 21 de agosto de 2012
Asuntos ofídicos.
lunes, 24 de octubre de 2011
El Cielo en fragmentos.
martes, 20 de septiembre de 2011
Primera impresión.
..."¿Y esto era la selva?- se preguntó-¡Monte tupido y nada más!"
miércoles, 14 de septiembre de 2011
El Elefante
Lo que de plano no se vale, es que la gente haga cosas como estas:
lunes, 12 de septiembre de 2011
Estelar
lunes, 21 de febrero de 2011
Un simple encuentro.
Un ruido de movimiento en la vegetación y el crujir de ramas a su espalda lo hicieron ponerse alerta. Cogió el machete. Era pequeño, pero algo de filo tenía, así que por lo menos daría pelea. Volteó en todas direcciones. Nada. Con los nervios crispados, dejó de hacer lo que estaba haciendo. Un sudor frío le recorría la espalda. La respiración agitada. Siempre fue muy miedoso. Desde pequeño le asustaban hasta los ladridos de los perros en la noche y los alaridos de los gatos en celo en el tejado de su vecina. Pero lo que oía ahora era diferente. Una especie de ruido sordo. Un ronroneo...pero muy grave.
Sonido de ramas quebrándose. A su izquierda. Y pudo ver de qué se trataba. Un enorme jaguar. Había escuchado repetidas veces a su abuelo y a los viejos del pueblo sobre sus encuentros con el "tigre", pero esta era la primera vez que lo tenía de frente. A tan pocos metros. Y sin opción para escapar.
Con la mano temblorosa, sujetó el machete, mientras lo blandía de un lado para otro en actitud amenazadora. No serviría de mucho. Era muy pequeño. El jaguar sólo miraba fijamente. Puesta su mirada férrea en él Agachó las orejas y descubrió sus formidables colmillos. La cola balanceando de un lado a otro. Los músculos en tensión, como dispuesto a saltar. Comenzó a moverse. Antonio se paralizó de terror. El jaguar avanzó un par de pasos. El corazón de Antonio latía apresuradamente. El animal dio entonces un enorme salto. Antonio contuvo la respiración, esperando sentir en un instante el peso del animal sobre él, mientras le sujetara el cuello para rematarlo. No sucedió eso. En su lugar, el jaguar aterrizó sobre una saliente rocosa, mientras se volvía de nueva cuenta hacia él y emitía un feroz rugido...
Suaves maullidos provenientes de una oquedad en la roca le hicieron ver que el motivo por el cual el jaguar estaba allí era para proteger a su prole. Con el cuerpo aun temblando de susto, pero aliviado a su vez de que no pasó lo que temía, Antonio tomó el fajo de hojas de palmilla apresuradamente, para después alejarse cautelosamente del sitio, volteando a ver de vez en cuando. Al hacerlo la última vez, el jaguar y sus cachorros desaparecían entre el monte.
viernes, 16 de julio de 2010
La magnitud de las cosas
Lo que parece una enorme laguna no es otra cosa que los terrenos anegados por la creciente del río.
Casas que fueron cubiertas casi hasta el techo. En algunas colonias ribereñas en Reynosa la gente se niega a ser evacuada pese a estas condiciones, por temor a perder sus terrenos (la mayor parte de estas colonias son asentamientos irregulares). En la ciudad, muchas colonias empiezan a tener encharcamientos por el agua que se filtra a través del suelo y que sale de las alcantarillas. No solo colonias populares. La colonia del Prado, donde viven familias ricas, también ha empezado a verse afectada.
Junto con las casas, cientos de hectáreas de terrenos dedicados al cultivo de sorgo y maíz o a la cría de ganado han sido afectados. Quienes han podido, emigran a sitios más altos...o a E.U.
Desgracia para los humanos, para algunas otras especies es algo benéfico. Se deja ver una buena cantidad de aves acuáticas que llegan a alimentarse y anidar en los terrenos inundados. A la población también se le ha advertido del riesgo de tener en sus casas fauna nociva que huye de la creciente, por lo que las precauciones no están de más.miércoles, 14 de julio de 2010
Y el Bravo se desborda aaaaasí....
La línea amarilla es el borde correspondiente a la avenida que comunica el centro de la ciudad con la carretera a Nuevo Laredo. Normalmente, el borde del río se ubica como a 20 m de la misma. Así que dénse una idea de cuánto creció.
Cuando las cosas se ven en perspectiva, siempre cabe la oportunidad de ver posibilidades de mejora. Las pérdidas fueron cuantiosas, no tanto en la ciudad como en las comunidades rurales.
Empieza un largo camino de reconstrucción.
martes, 6 de julio de 2010
Días de transición
Hace poco más de una semana que presenté el examen de admisión para la maestría en la UANL en Linares, N.L. Motivo de emoción, claro está, porque representa un paso más en mi vida y otro proyecto (o desafío) a realizar. Ese fin de semana estuvo, por demás, tranquilo y con muchas cosas en mente. Respecto al futuro, principalmente. Compartiendo la tarde de sábado con amigos.
Por otra parte, me encuentro desempleado. Ante la ausencia de proyectos para la compañía, y también por un impulso que hasta ahora no sé si haya sido prudente o no, aunque ya no me importa. Por lo pronto, a buscar opciones. Ocuparse, más que preocuparse.
Y por último, un señor de nombre Alex, que irrumpe la semana pasada en esta región y hace destrozos en Monterrey, tan sólo un par de días después de haber estado yo allí. Es impactante aun ver la magnitud del desastre. En Reynosa sólo hubieron lluvias fuertes e inundaciones en algunas colonias, pero nada comparado con lo que pasó en esta ciudad. Aunque ahora hay temor entre la población de los municipios ribereños por la creciente del río Bravo debido al caudal de agua que será desfogado de las presas en Nuevo León.
No es tan sólo de "a ver qué pasa", es de "hay que hacer que pase". Y sobre todo, ayudar.
jueves, 24 de junio de 2010
En la ciudad de la furia...
En tanto que las tardes en la plaza principal dan un respiro de paz entre tanto ir y venir de la gente.
Algunos buscan en qué depositar su fe. A fin de cuentas, no causa gravamen de impuestos.
Muchos aprovechan su caminar para dar pasos decisivos, que los lleven de un lado a otro de las vías.
Y el sol sale y se pone para todos, aunque no a todos les calienta por igual. Todo depende de cuán dispuestos estemos para dejarnos iluminar.
A través de un cristal, lo que puede ser un potente rayo cegador se vuelve una hermosa luz ambarina.
Hay un incesante tráfico vehicular. Siempre corriendo. Siempre de prisa. Esperando no llegar tarde. Ignorando, sin embargo, el por qué quieren llegar temprano.
Y tal vez, encontraríamos explicación a muchas de nuestras inquietudes si decidimos cambiar de perspectiva y ver las cosas desde otro ángulo.
De alguna manera, se tienden puentes que nos ayudan a llegar a donde queremos llegar.
Tal vez a un punto donde podamos ver un amplio panorama a nuestros pies,
O a otro punto en el que veamos nubes agolparse sobre el horizonte. Observándolas no con temor o recelo, sino como la promesa de una lluvia abundante.
El sol se pone nuevamente sobre esta ciudad. Calurosa, polvorienta, insegura. Pero también llena de gente que trabaja y se esfuerza por salir adelante.
Con la luz del atardecer, hasta las estructuras más ordinarias adquieren cierto grado de belleza.
Se encienden los faroles en la plaza. El día ha concluido. Para muchos, productivo. Para otros tantos, de esperanzas fallidas. Queda, sin embargo, la oportunidad del día siguiente para esforzarse aun más en lograr el objetivo que se busca. Y transformar la ciudad de la furia.
