viernes, 29 de marzo de 2013

Anécdotas abuelescas.

La siguiente anécdota la recuerdo haber escuchado de mi abuela Carmen (Q.E.P.D.). Ignoro si ella presenció de cerca los hechos que se contaban o simplemente fue una historia que a ella también le contaron siendo niña. 
Pues bien, en la época de la infancia de mi abuela (los años 30, más o menos) esta región del estado aun era mayormente rural. La población vivía en pequeñas rancherías, ejidos o simples caseríos. Había poco acceso a la medicina moderna e imperaban muchas supersticiones. Las vías de comunicación eran escasas. Casi todo el transporte era a caballo, aunque los vehículos de motor iban generalizándose cada vez más, y había poca vigilancia policial, por lo que los ladrones hacían de las suyas.
Resulta que en una de las rancherías de la región la gente estaba con los nervios de punta. Diariamente, tras la puesta de sol, las familias se resguardaban en sus hogares, temerosas, porque en la calle principal de la ranchería y en varias casas se escuchaban los lamentos de la Llorona, fenómeno que se prolongaba hasta muy entrada la noche. Algunos que se atrevían a mirar por entre las rendijas de las ventanas habían podido ver una figura deambulando en la oscuridad, lo que contribuía a reforzar la idea de las apariciones del espectro. Esta situación se estuvo repitiendo durante varios días y tenía a los pobladores prácticamente en shock.
Por aquellos días llegó a esa ranchería un señor de una ranchería vecina a visitar parentela. Este fulano era un escéptico de fantasmas, brujas, apariciones y cosas sobrenaturales. Así que se propuso demostrar la falsedad de las apariciones. Esa misma tarde, se apostó él solo en una mecedora en el pórtico de la casa de sus parientes, la cual daba a la calle principal (eso sí, con su carabina bien cargada junto a él) y esperó pacientemente a que oscureciera. Llegaron las primeras horas de la noche y todo estaba oscuro y en completo silencio. El fulano permaneció impasible, asomándose de vez en cuando a la calle y parando oreja para tratar de escuchar algo. Nada.
Pasó una hora, dos...ya el sueño lo estaba venciendo cuando escuchó a lo lejos el distintivo y lastimero "¡Ay, mis hijos!" proveniente del monte que circundaba la ranchería. El lamento comenzó a escucharse más cercano, a través de la calle principal. El fulano tomó su carabina, no sin cierto nerviosismo y apuntó, aunque no sabía bien a qué. Por la intensidad del lamento, podía darse cuenta qué tan lejos estaba el espectro...100 metros, 50 metros, 20...15...10....sudando frío, el tipo sintió casi junto a él la presencia de la aparición. Cuando volvió a escuchar el "¡Ay, mis hijos!" se armó de valor y gritó a voz en cuello:
¡QUÉ LLORONA NI QUE LA CH&$&%&sa P*TA MADRE QUE LA PARIÓ!
Al tiempo que realizaba varios disparos al aire y oía el sonido de alguien huyendo a toda prisa. Unos días después, la policía rural informaba de la captura de una banda de ladrones de los cuales uno hacía el papel de la Llorona para que la gente no saliera de sus casas y sus cómplices pudiesen entrar a robar pavos, gallinas, maíz o lo que se les atravesara. El caso es que nunca más hubo apariciones y la gente vivió un poco más tranquila.
La Llorona ahora sí tuvo motivos para lamentarse.

martes, 26 de marzo de 2013

La tumba de las luciérnagas.


Un buen amigo tuvo el detalle de regalarme el DVD de la película "La tumba de las luciérnagas", la cual quería ver desde hace tiempo. Pues bien, me di a la tarea de prender el televisor y me puse a verla. Ya me habían dicho que es sumamente triste, pero que es un filme de culto y eso lo pude corroborar.
La historia se centra en dos hermanos, Seita y Satsuke, quienes viven en alguna parte de Japón a finales de la Segunda Guerra Mundial. Los ataques aéreos estadounidenses son constantes y en uno de ellos su madre resulta seriamente herida, muriendo poco después. Como los niños desconocen el paradero de su padre (un oficial de la Marina japonesa) deben refugiarse en casa de unos parientes lejanos quienes los reciben, al principio con indiferencia y después con evidente desprecio porque los suponen una carga. Ante esta situación, los hermanos optan por irse a vivir a un refugio abandonado, pero aun ahí enfrentarán la carencia de alimento, la ausencia de ayuda y las enfermedades. El final no se los cuento porque en verdad tienen que verla.

Es considerada una de las mejores películas antibelicistas de todos los tiempos, comparable a "La lista de Schindler" de Spielberg y "El pianista" de Polanski. Me gustó también el realismo de los paisajes desolados por los bombardeos, la música incidental y la manera en que el director, Isao Takahata, va narrando la tragedia de estos dos hermanos. No es una obra apta para el público infantil, por la crudeza de varias escenas. Sin embargo es una obra entrañable. Si va a verla por primera vez, o si ya la vio y quiere repetir, indispensable la caja de kleenex.

lunes, 4 de febrero de 2013

Tiene que ser Costa Rica

Les dejo unas imágenes del Parque Nacional Braulio Carrillo en Costa Rica. Definitivamente es uno de los sitios a los que hay que ir, según se ve =) Y lo mejor es que está relativamente cerca de la capital del país, así que el acceso no debe ser tan complicado (espero). 







Como el viejito de Up, voy a ahorrar con un objetivo =P



viernes, 4 de enero de 2013

Motivando.

Hay días en que nos invade la tristeza. Muchas veces de forma inexplicable. Y nos cubre con un manto negro. Nos desanimamos y andamos con el ala caída. 

Pensamos que no valemos, pensamos (tal vez) en alguien de nuestro pasado a quien quisiéramos volver a  ver, pensamos que no nos gusta nuestra situación actual. Y caemos más y más hondo en la depresión....

Y es justo cuando estamos metidos en el hoyo que una luz, un pequeño punto luminoso aparece en el horizonte, a la par que una voz en nuestro interior (tal vez Dios, tal vez un ángel, tal vez sólo nuestra conciencia) nos sacude diciendo:

¡¡¡¡CHINGADAPUTAMADRE, DÉJATE DE MAMADAS PENDEJO!!! ¿QUÉ, TE VAS A QUEDAR LAMIÉNDOTE LAS PUTAS HERIDAS? A LA CHINGADA, LEVÁNTATE HUEVÓN Y A DARLE, QUE NO ESTÁ EL TIEMPO PA´ANDARTE RASCANDO EL OMBLIGO Y HAY GENTE PEOR QUE TÚ Y MÍRALA, YA NI LA CHINGAS. QUE UNA PENDEJADA TE TENGA ASÍ. ÓRALE, PUTO, PA´ARRIBA Y A CHINGAR A SU MADRE....
Y es entonces cuando te sientes mejor =P

martes, 27 de noviembre de 2012

Reportándome.

Había estado sin escribir desde hace un buen tiempo. Al terminar la maestría, la beca cesó automáticamente, así que desde junio la situación económica ha sido un poco precaria. No me quejo, al contrario, he aprendido sobre el valor de ahorrar y eso me ha puesto en movilización para conseguir un trabajo. Por otro lado, también me siento contento de haber concluido la maestría y de haber presentado el examen de titulación =D Al principio me sentía bastante tranquilo, sólo como hasta una hora antes del examen fue que me empezaron los nervios, jeje. Pero todo salió bien. Fui aprobado, ya hice los trámites en rectoría y tendré que esperar por el título un par de meses. Ahora estoy en la disyuntiva de regresar a Tabasco con la familia y pasar las fiestas decembrinas allá, o moverme hacia donde haya una oferta segura de trabajo. Por otro lado, me gustaría emprender algún proyecto. Algo que tenga que ver con agricultura orgánica y viveros de plantas de ornato y esas cosas. Y lo mejor: me siento feliz en compañía de alguien especial. Es del DF, pero vino a acompañarme a mi examen y en el fin de semana de mi cumpleaños. Así que con eso estoy, agradecido y con muchos planes.
Hasta aquí mi reporte, Adela. Vamos contigo al estudio. 

jueves, 15 de noviembre de 2012

Caricaturas viejitas.

Y por "viejitas", me refiero a muy viejitas. En este caso, los inicios de la animación japonesa en los años 30. Hay incluso referencias muy evidentes al bombardeo de Pearl Harbor.

Esta otra me gustó más, aunque no tiene subtítulos y no sé japonés, jeje. Así que uno puede ponerle los diálogos que guste. 

martes, 18 de septiembre de 2012

Catorceando.

Les dejo algunas imágenes que tomé este fin de semana en Real de Catorce. Fue un buen viaje y la compañía no pudo haber sido mejor. Esta es una vista del pueblo desde la habitación del hotel donde nos hospedamos.
El clima es bastante variable, de repente nublado y luego sale el sol y se vuelve a nublar. Eso sí, nunca se siente calor excesivo, por encontrarse en el altiplano.
Por su ubicación, las calles suben y bajan en todas direcciones, por lo que el recorrido puede implicar una buena condición física. Muchas construcciones no han sido restauradas y los nopales y agaves crecen entre sus muros. 
 
El panteón del pueblo tiene tumbas sumamente antiguas, muchas de las cuales ni siquiera son legibles ya. 
Hay un gran contraste entre la tranquilidad que se siente en estos lugares, a diferencia de la mayor actividad que se da en la llanura. 
 Aunque acá también se celebran las fiestas de rigor y con una algarabía inusitada.
No podía faltar el tradicional "Viva México".
 
Pese a los siglos de uso y abuso de la tierra, ésta aun se da la oportunidad de sorprender a los visitantes con paisajes fenomenales.

Y con vistas que uno podría no cansarse de contemplar en largo rato. Como esta vista desde lo alto del cerro El Quemado. 
Que es un importante sitio de peregrinación para la etnia huichol o wixárika. El lugar infunde respeto por la veneración que los peregrinos demuestran en sus ofrendas. 
La compañía, como mencioné, fue excelente. Un buen compañero de viaje. 

Me gustó tanto esta visita que, la verdad, no quería regresar. Pero sabiendo la cercanía a Linares, puede ser motivo para un viaje posterior. De eso no hay duda.  

viernes, 7 de septiembre de 2012

La montaña.

 Entre la gente del campo, es común denominar así a los sitios donde la selva aún se conserva hasta cierto punto inalterada. Esto para diferenciarla de los "acahuales", que son sitios con vegetación muy intrincada, en los que en algún momento se hizo desmonte y en el que la vegetación está en proceso de recuperación. En la "montaña", por el contrario, los árboles son altos y voluminosos y hay poca vegetación en el sotobosque. El ambiente es sombrío porque los árboles forman una bóveda que apenas deja pasar la luz del sol. El calor y la humedad son constantes y se siente en el ambiente un olor a vegetación en descomposición, producto de toda la hojarasca acumulada a lo largo del tiempo sobre el suelo. La vida sobreabunda, pero es críptica. Eventualmente los cantos de las aves y el sonido de los insectos y las ranas rompen el silencio que puebla estas comarcas. Las plantas están obligadas a crecer a ritmo desmesurado para merecer el beneficio de la luz solar. La materia orgánica está en constante tránsito. Nada se desperdicia. Cada hoja, cada fruto, cada árbol caído es inmediatamente invadido por organismos descomponedores que reintegrarán sus nutrientes al ecosistema. 



En Tabasco, hasta muy entrados los años 50 y 60, la selva cubría enormes porciones de su territorio. Con la puesta en marcha de grandes proyectos agropecuarios, la tala del monte se volvió un asunto masivo. Por todos lados hubo bulldozers, leñadores y fuego. Ahora la selva subsiste sólo en pequeñas porciones de la sierra limítrofe con Chiapas, en los Pantanos de Centla y como manchones dispersos en la frontera con Guatemala. 

Fue precisamente en la sierra donde me tocó conocer lo poco que queda de este ecosistema en el estado. Eran mis últimos semestres en la universidad y, siendo parte del personal del herbario de la facultad, hacíamos salidas frecuentes para colectar material. Amaba esas salidas. Si bien había que soportar mosquitos, garrapatas y demás bichos fans de la sangre, la oportunidad de ver lugares, plantas y animales increíbles hacían que valiese la pena cualquier penuria. Despertar en las mañanas por el ruido que hacen los monos aulladores, escuchar los cantos de las zacuas y demás aves, gozar del silencio y la lejanía de estos lugares...todo ello junto era una experiencia incomparable. También lo era escuchar las historias de la gente de las comunidades, los más viejos sobre todo, acerca de tiempos en los que lidiaron con las condiciones naturales para establecerse ahí. De cómo enfrentaban el riesgo de las víboras, las enfermedades tropicales, los encuentros con "el tigre", los conflictos por la tenencia de tierras. Y también historias de duendes, apariciones, seres fantásticos que poblaban las cuevas, los arroyos, manantiales y los árboles. De que cada vez que se internaban en la selva a cazar o juntar madera, era ocasión para pedir permiso al Dueño del Monte con tal de no sufrir ninguna contrariedad. Uno escucha esas historias no porque crea que sean ciertas, sino por la curiosidad inherente a saber qué piensa y cómo percibe la gente del campo su entorno, cómo se relacionan con éste. Era esperanzador ver en muchos de ellos atisbos de un interés por conservar el bosque, que estuviesen conscientes de la importancia que éstos tienen para la biodiversidad y los servicios ambientales que prestan. 


Hace años que no voy por esos rumbos. Las noticias que eventualmente leo a través de la red son cada vez más desalentadoras. Por aquí y por allá surgen, sin embargo, intentos loables de resguardar lo poco que queda. 

martes, 28 de agosto de 2012

De abuelos, niñez y otras cosas.

Nací en Tabasco. Mis abuelos paternos fueron gente de campo. A finales de los años 60 llegaron, junto con otro puñado de personas, en calidad de colonos a unos terrenos donde se constituyeron como ranchería y le nombraron "El Bajío". En la actualidad, con el crecimiento de la cabecera municipal de Cárdenas esta ranchería ha sido absorbida en parte por la mancha urbana, perdiéndose mucho de su carácter rural de antaño. Pero en la época en que ellos llegaron ahí, era un paraje selvático en el que abundaba toda clase de animales. Mi papá me contaba de cómo tuvieron que habérselas para tumbar la vegetación y abrir espacios para el cultivo y el ganado. Contaba de los monos saraguatos que, en las mañanas, rugían a coro. De los venados, tepezcuintles y armadillos. Contaba también de un pequeño río que cruzaba cerca de ahí, donde era posible encontrar tortugas, camarones y peces.
 Para la época en que yo de niño visitaba cada domingo a los abuelos, dicho río ya era sólo un cauce seco donde eventualmente se estancaba el agua de lluvia y se convertía en un enorme criadero de sapos y mosquitos. La selva que existía antes ahí había sido reemplazada por extensiones de potreros para el ganado y plantaciones de cacao, que serían lo más parecido a una selva que me tocó conocer en ese entonces. De la fauna que vivió, mi abuelo conservaba un par de cornamentas de venado que utilizaba como ganchos para colgar la ropa. Nada quedó de ello. En parte por lo que me contaban ellos y en parte por lo que leía en los libros, me imaginaba que al andar por los cacaotales súbitamente surgiría un venado corriendo entre la vegetación, huyendo del "tigre" (como llaman allá al jaguar), mientras una algarabía de monos y aves dominaba las copas de los árboles. Eventualmente, al husmear aquí y allá, era posible encontrarse culebrillas, insectos y uno que otro sapo gigantesco. Había muchos árboles de gran tamaño, que eran los que le proporcionaban sombra a las matas de cacao. Uno de ellos era una ceiba, de la que decía la gente del lugar que era punto de reunión de duendes y cosas así. 
Sin duda, las visitas dominicales a los abuelos eran interesantes. Podía corretear gallinas en el patio, alimentar a los cerdos, cortar guayabas, moler maíz para las tortillas y cacao para el pozol, jugar futbolito con las primas, ir a los potreros a ver a las vacas y ponerles sal en los comederos. O simplemente, soñar un rato con los ojos bien abiertos e imaginar que era un explorador en medio de la selva a punto de descubrir alguna pirámide antigua (aunque en realidad sólo fuese una pila de ladrillos dejada en medio del cacaotal). Fue, pese a todo, una buena época y guardo muy buenos recuerdos de ella. Ya les contaré después cómo fue estar en una verdadera selva.

martes, 21 de agosto de 2012

Asuntos ofídicos.

Para la gente que habita en campo, una de las mayores preocupaciones y algo ante lo cual siempre deben estar alertas, es el posible encuentro con reptiles venenosos. En México, especialmente en la zona tropical, son frecuentes los casos de mordeduras de víbora, muchos de ellos con desenlace fatal. En ese caso, la especie responsable es con mayor frecuencia la nauyaca (Bothrops asper). En las zonas áridas del norte, por el contrario, la especie venenosa más frecuente es la víbora de cascabel o Crotalus, que en México cuenta con numerosas especies, distribuidas en varios tipos de vegetación. Según especialistas, 35 de las 40 especies de víboras de cascabel habitan en nuestro país, muchas de ellas endémicas. Una de las especies más comunes en la región noreste (Nuevo León y Tamaulipas) es la cascabel diamantada (Crotalus atrox), misma que es frecuente encontrar en las zonas de matorral espinoso. Cuando trabajé en Reynosa, una de las principales preocupaciones de la gente que trabajaba en obra perforando pozos de gas era precisamente toparse con alguna de ellas. En mi caso, fueron pocas las veces que me topé con estos bichos en campo. Esta, por ejemplo, era un ejemplar de unos 50 cm que estaba enroscada debajo de unos macollos de zacate. Uno de los chavos de la obra fue quien la vio. Era un día muy frío de diciembre, así que estaba aletargada y en reposo. Aun así, muy prudentemente le sacamos la vuelta, jeje. 

Conforme pasan los meses de frío, las víboras empiezan a salir de sus madrigueras y aprovechan la luz del sol para termorregularse. Al andar en monte cerrado, había que poner atención precisamente en aquellos puntos en los que incidiera la luz solar, porque era probable que ahí estuviese alguna víbora tomando sol, como fue el caso de este otro ejemplar. 

 Por el contrario, durante la temporada de calor, hay que poner especial atención debajo de los arbustos, que es donde las víboras se enroscan para resguardarse en las horas más calientes del día. Por el diseño y coloración de sus escamas es fácil no advertirlas, entre la hojarasca y el juego de luces y sombras. Ese fue el caso con este ejemplar, mismo que estuve a punto de pisar porque venía abriéndome paso entre la vegetación con el machete, pero sin ver hacia abajo. Fue un leve movimiento de la víbora lo que me hizo darme cuenta de que ahí estaba. Un animal bastante grande, como de 1.80 m, y por ende, con suficiente veneno para provocar un verdadero desmadre. No hice sino detenerme en seco, el pie a un metro de distancia, cuando mucho. Retrocedí y llamé a mi ayudante para que trajese una vara larga y retirar a la víbora, por seguridad de ambas partes. Mi ayudante insistía en matarla, lo cual por supuesto no permití. Con ayuda de la vara, ahuyentamos del sitio al animal. Al desenroscarse es cuando pudimos ver cuán larga y gruesa era (sin albur) y la vimos internarse en el monte, fuera de peligro (nosotros, no ella)
Y así como abundan las víboras venenosas, también hay serpientes no venenosas que gustan de comerse a sus primas. Una de ellas es la culebra negra (Coluber constrictor), una especie que, aunque no venenosa, también puede ser agresiva con el hombre. Siempre que se produce un encuentro entre una de estas culebras y una víbora de cascabel, se sabe que el resultado será favorable a la primera, especialmente por su inmunidad al veneno y su ataque fulminante, dando muerte por constricción, como lo hacen los pitones y anacondas. En este caso, fue una piel producto de una muda lo que encontramos a la entrada de una madriguera. El cuero estaba casi completo y tendría una longitud de 1.80 m, más o menos. Por cierto, olía terriblemente.

En fin, espero que estos encuentros se mantengan como poco frecuentes. Por seguridad de todos =P

martes, 14 de agosto de 2012

Pic of the week

Una serpiente de agua (Thamnophis sp.) deambula por su hábitat, cuidadosamente reproducido, en el herpetario del Museo del Desierto, en Saltillo, Coahuila. Con casi 1000 especies, México es el país del mundo con mayor número de especies de anfibios y reptiles, muchas de ellas endémicas y en alguna categoría de riesgo debido a la sobrecolecta de ejemplares, la cacería, pérdida de su hábitat  y la depredación por especies introducidas. Un mayor sistema de vigilancia contra el tráfico de especies, la protección de vastas áreas naturales y el control de especies exóticas puede ayudar a que muchas de estas especies no desaparezcan. El factor decisivo será también un cambio de actitud de la gente hacia estos organismos, viéndolos más como aliados que como bichos dañinos. 

jueves, 2 de agosto de 2012

Balada del güije


¡Ñeque, que se vaya el ñeque!
¡Guije, que se vaya el güije! 

Las turbias aguas del río 
son hondas y tienen muertos; 
carapachos de tortuga, 
cabezas de niños negros. 
De noche saca sus brazos
el río, y rasga el silencio 
con sus uñas que son uñas 
de cocodrilo frenético. 
Bajo el grito de los astros, 
bajo una luna de incendio, 
ladra el río entre las piedras 
y con invisibles dedos, 
sacude el arco del puente 
y estrangula a los viajeros. 

¡Ñeque, que se vaya el ñeque! 
¡Güije, que se vaya el güije! 


Enanos de ombligo enorme 
pueblan las aguas inquietas; 
sus cortas piernas, torcidas; 
sus largas orejas rectas. 
¡Ah, que se comen mi niño, 
de carnes puras y negras, 
y que le beben la sangre, 
y que le chupan las venas, 
y que le cierran los ojos, 
los grandes ojos de perlas! 
¡Huye, que el coco te mata, 
huye antes que el coco venga! 
Mi chiquitín, chiquitón, 
que tu collar te proteja...
¡Ñeque que se vaya el ñeque!
¡Güije, que se vaya el güije! 

Pero Changó no lo quiso. 
Salió del agua una mano 
para arrastrarlo...Era un güije. 
Le abrió en dos tapas el cráneo, 
le apagó los grandes ojos, 
le arrancó los dientes blancos, 
e hizo un nudo con las piernas 
y otro nudo con los brazos. 

Mi chiquitín, chiquitón, 
sonrisa de gordos labios, 
con el fondo de tu río 
está mi pena soñando, 
y con tus venitas secas 
y tu corazón mojado...

¡Ñeque, que se vaya el ñeque!
¡Güije, que se vaya el güije!
¡Ah, chiquitín, chiquitón, 
pasó lo qué yo te dije!

Poema de Nicolás Guillén
Escritor cubano
1934

lunes, 30 de julio de 2012

Iván el Terrible

He aquí una serie de fotogramas de la película homónima de Sergei Eisenstein, basada en el personaje histórico. 









viernes, 27 de julio de 2012

¡Por Tutatis!



"Es el año 50 a.C. Toda la Galia ha sido ocupada por los romanos ¿Toda? ¡No! Una pequeña aldea de irreductibles galos resiste todavía al invasor..."
Así comienza cada libro de Astérix, la historieta cómica creada por René Goscinny (guionista) y Albert Uderzo (guionista y dibujante). Empecé a leerla cuando estaba en secundaria. Eran vacaciones de verano y cerca de donde trabajaba mi papá estaba la biblioteca pública. En alguna ocasión entré a la sala infantil y me llamó la atención la portada de uno de los libros. Y a partir de ahí, esas vacaciones ya no fueron aburridas. 
El oficio de Obélix es fabricar menhires, para lo cual tiene su propia cantera.

En cada libro, hay una aventura diferente en la que Astérix y su inseparable y gordo amigo Obélix pasan por muy disparatadas situaciones, la mayoría de las veces combatiendo a los romanos que intentan ocupar la aldea. El secreto por el cual han resistido largo tiempo la invasión romana reside en la fuerza sobrehumana que adquieren al tomar la poción mágica que prepara Panorámix, el druida de la aldea (la cual lleva ingredientes tan disímiles como muérdago, langostas, petróleo y zumo de remolacha). 
El druida Panorámix

Muchos otros personajes son incluidos en las historias, como el jefe de la aldea, Abraracurcix, cuyo mayor temor es que un día el cielo se desplome sobre sus cabezas y que es llamado cariñosamente "cerdito mío" por su esposa Karabella. O Asurancetúrix, el bardo, quien opina que la aldea no merece un talento de su tamaño y quien siempre que intenta cantar es golpeado por los aldeanos (eso habla de cuán terrible es su "arte"), en especial por Esautomátix, un herrero bigotón de muy pocas pulgas quien también suele discutir y llegar a los golpes con Ordenalfabetix, el vendedor de pescado que, aunque vive frente al mar, prefiere traer el pescado desde lejos en carreta, lo que ocasiona que siempre llegue en mal estado. También están Edadepiédrix, quien es el más viejo de la aldea, e Ideáfix, la mascota de Obélix, un perrito ecologista que llora cada vez que derriban un arbol. 
El jefe Abraracúrcix, quien siempre es llevado sobre su escudo por dos cargadores.

Karabella, la "dulce" esposa del jefe.

Asurancetúrix, el bardo.

Esautomátix a punto de decirle "gentilmente" a Asurancetúrix  que guarde silencio.

No hay nada que haga enojar más a Ordenalfabétix que el hecho de que pongan en duda la frescura del pescado que vende. 

Ideáfix, la mascota ecologista de Obélix. 

Otros tantos personajes históricos son caricaturizados de manera recurrente o esporádica en las historietas: Julio César, Cleopatra, Winston Churchill, los Beatles, Schwarzenegger...Otro de los detalles chistosos de la historieta es el uso de juegos de palabras para los nombres de los personajes. Aunque en Francia (el país de origen de la historieta) y en Europa en general el personaje tuvo gran éxito, no sucedió lo mismo en E.U. y el resto del mundo, donde otras tiras han alcanzado mayor popularidad. Esto no le resta mérito alguno, por supuesto. 

Julio César, el principal villano de las historietas de Astérix.
Fueron 24 libros editados por la colaboración Goscinny-Uderzo. A la muerte de Goscinny en 1980, le tocó a Uderzo no sólo dibujar, sino también elaborar el guión de las historietas. Junto con su equipo de colaboradores, ha logrado sacar 10 libros más, el más reciente en 2009, conmemorando los 50 años del personaje. Se han hecho también películas de animación y películas con actores reales, siendo Christian Clavier y Gerard Depardieu los encargados de interpretar a Astérix y Obélix, respectivamente. Roberto Benigni, Alain Delon, Laetitia Casta, Monica Belluci, Elsa Pataki y hasta Zinedine Zidane han tenido participación en las películas derivadas del cómic. 
Creo que, en tanto existan lectores que gocen de los gags visuales así como del ingenio de sus argumentos, esta tira cómica permanecerá vigente.