sábado, 6 de junio de 2009

Breve nota sobre el Paraceratherium

Que no es lo mismo que el parangaricutirimicuaro. En este caso, se trata del mayor mamífero terrestre que ha existido. Su nombre significa "bestia casi cornuda" (Hmm, podría aplicarse también a unos cuantos conocidos míos). Semejante animal existió en Asia Central durante el Periodo Terciario (37-32 millones de años atrás). Sólo como referencia: el elefante africano, que es el mayor mamífero terrestre de la actualidad, llega a medir 3 m de altura, 7 de longitud y pesar 6 toneladas. Pues bien, el Paraceratherium llegaba a medir 5 m de altura, 8 de longitud y pesar hasta 20 toneladas. Las siguientes imágenes bien podrían darnos una idea del tamaño de este animalito:






Estuvieron lejanamente emparentados con caballos y rinocerontes, aunque el género al que pertenecieron está completamente extinto en la actualidad. Existía dimorfismo sexual: los machos eran ligeramente más grandes que las hembras y su cráneo cóncavo se encontraba reforzado. Esto sugiere que entre los machos las peleas por posesión de hembras y territorio eran al estilo de las jirafas actuales: con golpes de cuello y cabeza. Un dato curioso es que, en esta especie, las fosas nasales eran más grandes que su cerebro, debido a que su olfato era el sentido más desarrollado.




Su alimentación era totalmente vegetariana, aprovechando su gran estatura para alcanzar las copas de los árboles y ramonear a gusto. El paisaje de aquella época fue propicio para esta especie, dado que Asia Central en aquella época estaba cubierta por extensas llanuras arboladas, semejantes a las que existen en África hoy día, sólo que sin hierbas. Su labio superior era muy móvil, lo que le permitía alcanzar las ramas más altas e inaccesibles. Un rasgo distintivo es que sus dientes incisivos superiores estaban muy desarrollados, lo que les daba la apariencia de colmillos pequeños. Se sugiere que eran animales pacíficos y, dado su gran tamaño, carecían casi por completo de depredadores. Su mejor arma parecen haber sido sus robustas patas, con las que podrían haber dado golpes formidables a cualquier carnivorucho que anduviese por ahi. Al igual que con los elefantes, la infancia era la etapa más vulnerable en la vida de estos animales. Las crías, al nacer, pesaban ya media tonelada y dependían de su madre durante sus primeros años de vida, hasta que ésta se hallaba nuevamente fértil, tras lo cual rechazaba a la cría para buscar aparearse de nuevo. Con la llegada de una nueva cría, el vínculo con la cría anterior era roto y ésta debía independizarse y buscar sustento por sí misma.
Con los cambios climáticos acaecidos a lo largo de la historia geológica del planeta, se produjeron modificaciones en la vegetación del hábitat de estos animales. El paisaje se tornó más seco, las especies herbáceas se propagaron y los árboles que daban sustento a estos organismos comenzaron a desaparecer. Ante la imposibilidad de modificar sus patrones de alimentación, las diferentes especies de estos mamíferos comenzaron a mermar sus poblaciones, y paulatinamente desaparecieron. Sus restos se han hallado diseminados en diversos países de Asia Central: incluyendo Mongolia, China, Kazajistán, Pakistán y la India.
En 2001, la BBC de Londres transmitió una serie en TV: Caminando con bestias prehistóricas, un excelente trabajo de animación que, en sus diferentes capítulos, contaba la historia de algún animal en particular. Uno de sus capítulos, Tierra de gigantes, cuenta precisamente todo el proceso de gestación de esta especie de mamíferos, y la lucha de madre y cría por sobrevivir a los depredadores y al clima extremo. Si hay forma de checarla, háganlo. Vale la pena.